16 octubre 2012

"El mundo a sus pies"





(Artículo escrito por Puri Estarli para Ogíjares Actualidad )


Su mirada era serena y desafiante, privada de ese miedo que cualquier mortal debería tener en esa situación. La adrenalina se dispara, los músculos de piernas y brazos se contraen y se relajan como anticipándose a lo venidero. Un último suspiro y, ahí está, “El mundo a mis pies” pensaría Félix Baumgartner al mirar hacia abajo.
Todos lo pudimos ver, todos lo pudimos comprobar, a todos se nos puso el vello de punta cuando el paracaidista austriaco se lanzó al vacío desde una altura superior a 39.000 m, desafiando todas las leyes establecidas y todos los miedos, batiendo records y haciendo valer la frase “Si hay límites, el ser humano está para rebasarlos”.

El domingo 14 de octubre de 2012 será una fecha para la posteridad. Esa noche pudimos escuchar y aprender muchos conceptos técnicos que muchos de nosotros no conocíamos. Línea Armstrong, barrera del sonido, traje presurizado, estratosfera, cápsula espacial, globo aerostático, helio, presión atmosférica,…, son términos que se repetían una y otra vez, y se negaban a escapar de nuestros oídos.

Pero más allá de todos los detalles físicos, químicos o médicos, está lo humano, el sentimiento de un hombre que está a punto de cumplir un sueño que ya duraba cinco años, porque eso es este espectáculo, un sueño hecho realidad.

Dentro de ese traje presurizado había una persona, un hombre tranquilo, impertérrito, rebosante de un aplomo que helaba la sangre, atento a todos los controles técnicos y a las indicaciones del ex oficial Kittinger. En resumen, un autentico superhombre. Pero quise pensar que en su mente y en su corazón también había un rinconcito para la emoción. Quién sería capaz de inmutarse al observar esa asombrosa imagen de la curvatura de La Tierra con su mágico halo azul desde una posición tan privilegiada como la suya. Nadie. Por eso sé que en su corazón, como en cualquier otro ser humano, existía la duda de no saber muy bien qué ocurriría y el temor porque algo saliera mal.

Todos pudimos ver el vaho de su respiración sobre el cristal de su casco, el reflejo de La Tierra sobre el mismo como una pequeña pelota azul, sus ojos mirando al frente y el destello de la luz del sol en las ventanas de la cabina; todos pudimos escuchar, aunque no supiéramos muy bien qué decía, la voz quebrada en el momento justo de dar el salto al vacío; todos pudimos escuchar la respiración agitada de un hombre que giraba sobre sí mismo sin parar durante unos segundos; y, por último, todos pudimos ver emocionados, cómo ese superhombre se venía abajo literalmente y se dejaba caer rendido y derrotado de rodillas sobre la arena del desierto, quién sabe si detrás de ese cristal especial de su casco unas lágrimas resbalaban sobre su carrillo.

A mí me gustaría pensar que así fue, que la emoción por la superación de un sueño superó al temple más absoluto.



Puri Estarli

5 comentarios:

  1. Respuestas
    1. Pues nada, Pablo, hombre de pocas palabras. Entiendo que esa expresión es un ¡Sí, me ha gustado!.
      Gracias, te agradezco el comentario.
      Un saludo.

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  2. Iba camino de casa, y poco minutos después estaría viendo por televisión el acontecimiento, pero antes observé a una mujer, sentada en un banco del pequeño parque que hay cercano al portál, sostenía un aparato que en la era actual pasa por extinguido, sí, se trataba de un transistor de los de a pilas, sobre su mano lo acercaba al oído mientras miraba al cielo. Junto a ella, un andador de esos metálicos, y sentado a su lado un jóven voluntario que parecía ir explicándole con gestos lo que sucedía a miles de kms mas arriba.

    Cuando acabó todo lo del salto, me asomé al balcón para recoger unas cosas y reparé en ellos que lentamente se iban alejando.

    Ahora, leyendo tu hermoso artículo volví a recordarles, y es que a veces hay momentos que suceden a escasos metros de por donde pasamos, que no rompen ninguna barrera del sonido pero hacen la vida mas bella.

    Seguro que ella por un instante soñó con volar por las arrugas del tiempo

    Un beso

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  3. Pero mira que tienes sentimiento y duende narrando. Algo tan importante como es lo que piensa y siente ese hombre cuando saltó, creo que a muchos de nosotros se nos pasó y solo nos fijamos en los logotipos de Red bull y en la parte técnica. Me parece genial la manera en la que describes cómo se sintió el saltador. Enhorabuena y sigue emocionándonos así de bien.
    Un abrazo.

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    1. Hola, Inmaculada.
      Esa es mi manera de escribir, describiendo y detallando lo que no se ve, pero se siente, al menos lo siento yo. Lo superficial es fácil de observar, todo el mundo se da cuenta en mayor o menor detalle de los aspectos físicos o materiales, pero el interior, lo humano de una historia es lo que a mí me interesa y lo que narro en mis escritos.
      Me alegro de que te emocione lo que escribo, esa es precisamente mi intención.

      Gracias de nuevo.
      Un abrazo, Inmaculada.

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