21 noviembre 2012

¡¿Cómo están ustedeeesss?!



(artículo escrito por Puri Estarli para Ogíjares Actualidad)



Los sábados por la tarde eran especiales. Aparcábamos los deberes por un rato y nos quedábamos embelesados mirando la televisión: la magia del circo iba a comenzar. Aprendimos, sin apenas darnos cuenta, nociones de música, conocimos el saxofón de la mano de Gaby y nos deleitamos con el acordeón de Miliki.

Era una época de transición difícil en la que nosotros, ajenos a todo el maremágnum político y social en el que vivían nuestros padres recelosos aún y con el miedo en el cuerpo, disfrutábamos cada sábado viendo las peripecias de tres payasos que no tenían otra cosa mejor a la que dedicarse que hacer reír a toda una generación. ¿Y qué mejor que un oficio cuyo objetivo final es hacer reír a miles de niños?

Todos al mismo tiempo, todos con nuestras meriendas, todos delante de aquella pantalla de una televisión en blanco y negro _en color para los más pudientes_ porque en la primera cadena estaba el Gran circo de la TVE, con aquellas canciones que marcaron el carácter de varias generaciones: “La gallina Turuleca”, “Hola don Pepito, hola don José”, “Susanita tiene un ratón”, y tantas otras que esta que escribe no ha podido olvidar, y que seguimos recordando y manteniéndolas vivas cuando se las cantamos a nuestros hijos en el coche, como la conocida “En el auto de papá”. Algunas demasiado machistas para nuestra época, como la conocida “Los días de la semana” en la que ningún día aquella niña de la canción pudo jugar porque todas las tareas de la casa las tenía que hacer ella, pero que en aquella etapa de nuestra vida era algo tan normal como ahora todo lo contrario. Y sin embargo, y a pesar de todas las absurdas convicciones sociales de la época, aquellas canciones cantadas por el mítico trio de payasos formaron el carácter de muchos niños y estoy convencida que alimentaron el saco de los buenos valores y los buenos hábitos.

Hoy, aquella generación de niños estamos tristes porque aquel payaso tocado con boina a cuadros y borla roja, aquel que tocaba el acordeón y destrozaba escenarios, ese que echaba a perder todos los números circenses con su torpeza ensayada, aquel que le hacía la vida imposible a don Chinarro, aquel emblemático payaso con el que nos reíamos y olvidábamos todo lo que ocurría a nuestro alrededor nos ha dejado.

Por mi mente pasa de soslayo la muerte de otro grande, la de Félix Rodriguez de la Fuente, que también marcó una generación. Éramos muy niños cuando aquella tragedia ocurrió, aquello nos marcó de por vida, igual que lo hizo la muerte de Fofó a principio de los años 70. Pero a diferencia de esas tragedias, Miliki nos ha dejado con tranquilidad, conociendo que nos dejaba una herencia de risas sin parangón y somos nosotros los que ahora debemos impedir que muera ese legado, transmitiendo sus canciones, sus bromas y sus risas a nuestros hijos; cantándoles esas canciones y haciéndoles reír, porque como decía Miliki, “hay que reírse para estar vivos”.

Hoy ha vuelto a resonar en mi mente la pregunta: ¡¿Cómo están ustedeeesss?!  Y lo ha hecho de un modo especial porque el hombre que la gritaba se fue, pero a pesar de la pena que podamos llevar dentro, tenemos la certeza de que ese hombre disfrutaba haciéndonos reír y solo por eso vamos a gritar todos hoy, una vez más, ¡Bieeeennnn!

Puri Estarli

18 noviembre 2012

8 meses


El 8 es mi número de la suerte. Sí, siempre lo ha sido. Recuerdo cuando era pequeña y veía una matrícula de un coche con varios números 8, ese día pasaba de normal a ser especial porque pensaba que me daba suerte, y cuantos más ochos tuviese la matrícula mejor y más suerte pensaba que me daría.
El número 8 es infinito si lo dibujas en horizontal, no se acaba nunca. Es especial y es...simplemente mi número de la suerte.

Hoy, 18 de noviembre de 2012, mi primer libro "El secreto de Las Margaritas" cumple 8 meses (240 días) en el Top 100 de amazon.es, y para mí hoy es un día especial.


Es una gran satisfacción comprobar que tu trabajo se lee, se critica, se reseña. Pienso que por todo ello ha merecido la pena el esfuerzo realizado durante todos estos meses. Ya son casi 4000 lectores los que se han descargado mi novela, pero es que aunque solo hubiera sido uno me habría dado por satisfecha. ¡Quién me iba a decir a mí hace ocho meses que iba a estar escribiendo esto!

No sé si sería una casualidad, pero el día 8 de marzo de 2012 alcanzó su cota más alta y se situó en el número 8 del ranking general. No había pasado nada más que un mes desde que decidí autopublicar en Amazon y aquella casualidad, aquel logro, no hizo nada más que acrecentar mi manía y mi debilidad por el número 8 y pensar que había merecido la pena todo el esfuerzo.



Y hablo de esfuerzo, no porque para mí sea un esfuerzo escribir _nada más lejos de la realidad_, sino porque si por algo me siento orgullosa de llevar 8 meses entre los autores más leídos de Amazon,es porque TODO lo he hecho SOLA. Soy una autora "indie", y creo que las más "indie" si cabe, nunca he tenido apoyo de editor, ni de agente, ni de corrector, ni de ilustrador, y ni mucho menos de una editorial que se encargara de todo el proceso de promoción y publicidad que, para mí y creo que para todos, es el paso más complicado de todo el proceso de publicación de un libro.

En este punto tengo que recular un poco porque no es cierto del todo que no tenga ayuda a la hora de promocionar mi trabajo, ¡¡tengo la mejor del mundo!!, la de mis seguidores y amigos, y la de muchos compañeros que como yo estamos luchando por un sueño, que nos apoyamos mutuamente en la RRSS, dando un poquito la vara con la publicidad de nuestros ebooks y, en algunas ocasiones, perdiendo incluso followers. Por eso, aquí os digo a todos los compañeros de la "Generación Kindle": ¡GRACIAS, PORQUE SIN VUESTRA AYUDA NADA SERÍA IGUAL!

Pero soy consciente de que esto no va seguir en adelante igual, y que hay que dar paso a otros compañeros que también tienen sueños, hay que dejarles pasar y tenderles una mano. Autores como Maria José Moreno, con su "Bajo los tilos"; Rafael R. Costa, con su "La interpretadora de sueños"; Eduardo Perellón, con su "El pozo de Harod"; y muchos otros, están cada día comprobando cómo su sueño de ser leídos se hace realidad.

Como bien escribo al final del prefacio de "El secreto de Las Margaritas", ¡Nada es eterno! Pero yo, por mi parte, seguiré escribiendo, seguiré soñando y seguiré teniendo ilusiones. Y, aunque sea muy complicado, nada es imposible si se desea con fuerza , y por eso también me gustaría celebrar el año (365 días) de permanencia en el Top, aunque no aprezca ningún 8 por ningún lado.

¡Qué paséis un buen domingo!


06 noviembre 2012

Noche de fiesta, noche de tragedia



 (artículo escrito por Puri Estarli para Ogíjares Actualidad)


Podría haber sido una concatenación de pasos erróneos:

“Si no hubiera comprado la entrada”, “si no se hubiera disfrazado”, “si no hubiera acudido a la fiesta”, “si no se hubiera quedado en la primera planta”, "si no hubiera tenido ganas de ir al baño”, “si no hubiera sentido pánico”,…

Podría haber sido una concatenación de negligencias:

“Si hubieran tenido la licencia de funcionamiento”, “si no hubieran organizado la fiesta a pesar de todo”, "si no se hubieran excedido en el aforo máximo permitido”, “si no hubieran dejado entrar a menores”, “si hubieran pedido el DNI”, “si hubieran registrado las mochilas”, “si hubiera habido más seguridad”,…

Todo eso hoy ya da lo mismo, porque hoy hay cuatro padres y cuatro madres haciéndose, una y otra vez, la misma pregunta, que lo engloba todo y nada al mismo tiempo: ¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?! ¡¿POR QUÉ?! Preguntas sin respuestas, nada puede responder ni justificar la muerte de cuatro jóvenes que una noche se disfrazaron y acudieron a una fiesta, como miles de jóvenes más, a divertirse.

La diversión estaba asegurada: el dj Steve Aoki, estrella planetaria y cuyas entradas se agotan meses antes, actuaba esa noche.  La juventud estaba enfervorecida. “Es un dios” “Sus mezclas son tremendas” “Se entrega al público como ningún dj”, aseguraban los jóvenes en las Redes Sociales. Música psicodélica, delirante, unida al consumo de alcohol, una mezcla explosiva para los sentidos de los miles de jóvenes que hacinados disfrutaban del espectáculo. Absurda hegemonía de lo insustancial y lo prohibido.

La juventud tiene todo el derecho del mundo a divertirse, pero no a toda costa. A cambio de la codicia, la inmoralidad  y la irracionalidad de unos pocos avaros, dejando en un segundo plano la filosofía de los valores humanos y la seguridad, ¡no! Dinero a costa de qué, ¡¿de cuatro vidas?! No compensa. Y mientras muchos miles de jóvenes, más de la cuenta, se hacinaban en el centro de la pista para escuchar y ver el espectáculo de Aoki, otros tantos, también más de la cuenta, se afanaban en su intento de sobrevivir a toda costa. Verdadero instinto natural de supervivencia. Más de treinta minutos atrapados, aplastados, sin aire, son demasiados minutos. Las salidas estaban precintadas, no había escapatoria.

Pero entre tanto caos, error y negligencia, afortunadamente, también hubo cabida para la ayuda mutua, para la solidaridad de unos cuantos que se dejaron el pellejo literalmente para rescatar de un trágico final a conocidos y desconocidos.  Hubo cabida para la colaboración incondicional y el respeto por la vida de los demás.  Sin duda, todo un ejemplo para los avariciosos que organizaron la trágica fiesta de Halloween.

Puri Estarli