09 julio 2013

Me inventaste una noche...



      
Imagen desrealización (Google)
       
         Me inventaste una noche entre lágrimas secas de un amor maldito…

         Inventaste mis manos, suave tacto que te dolía en una piel adormecida por el tiempo, por la escasez de ternura… por la malquerencia.

          Inventaste mi boca junto a la tuya, y con mi aliento te abrigaste, calor de mis entrañas que calmaba el frío que de tu alma emanaba.

          Inventaste mi aroma, perfume de mil jazmines que te hacían olvidar que un día te dejaste morir, que un día no hubo día… ni noche.

          Inventaste mi risa, regalo homérico que te llevaba a la locura de la dicha, a sentirte la persona con más suerte en el mundo.

          Me inventaste la noche en la que tu esperanza moría en la orilla del mar…

          Inventaste mis sueños para soñar con ellos, para meterte dentro y soñar que te amaba, para inventar las historias con las que te llenabas de mí… con las que lograbas dormir.

          Inventaste mis ojos y su mirada, mis brazos y sus abrazos, mi voz y su música. Dulce voz, serena y confiada como las palabras que te inventaste, con las que jugabas a construir tu mundo… y el mío.

          Me inventaste una noche de desvelo e incuria...

           Te resarciste en mi vida, brincaste con mi fuerza, te enredaste en mi pelo, me apresaste con furia y me usurpaste el alma que tú mismo creaste.

          Me inventaste una noche… para dejarme morir antes de nacer.



2 comentarios:

  1. Qué bonito! Mucha nostalgia...
    Un beso.

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    Respuestas
    1. Muchas gracias, K@ry, por el comentario.
      Me alegro de que te haya gustado.

      Un saludo!

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