18 enero 2013

"El futuro que tenemos"



(artículo publicado para Ogíjares Actualidad por Puri Estarli) 
Lo sé, tengo los ojos cerrados, pero aun así lo veo claro y nunca pensé que esta visión que ahora tengo delante de mis apagados y veteranos ojos se hiciera realidad. Poco importa ya, nada se puede hacer para revertir el futuro. De nada vale quejarse ahora que ya todo está perdido. Gritos y gritos es lo que hubo en un tiempo mejor; voces altas pidiendo, rogando, clamando a oídos sordos que se actuara, que se pusiera remedio a una situación que aún era digna de serlo.
Detrás de la ventana de un trigésimo cuarto piso, y como si del canto de Dante Alighieri del mismo número se tratara, solo veo el infierno. Un cielo plomizo; el aire viciado hasta límites insospechados; solo humo, eso sí, de una rica gama de grises y negros; hormigón gris; y lo que no se ve pero que impide respirar. Y ninguna flor, de esas que cuando era pequeño arrancaba de la poca tierra fértil que quedaba; nada verde a mi alrededor, ni más allá, ni más lejos aún; ya no se escuchan risas de niños, solo motores, explosiones, el crepitar del fuego consumiéndolo todo a su paso.
¿Qué hemos hecho del planeta en el que vivimos?, me pregunto una y otra vez mientras observo con espanto el negro futuro que se me presenta ante mis ojos. Las respuestas las puedo ver y las puedo tocar porque lo he provocado yo y muchos como yo que no supimos salir del círculo vicioso de una sociedad de consumo donde la hegemonía del poder, del tener, del desear más que tu vecino era lo imperante; donde se permitía al ser humano vender un riñón para comprarse el último modelo de móvil; donde se destruían ecosistemas enteros y la misma vida con tal de llegar antes a un país lejano o cercano o al pueblo de al lado o al trabajo o al quiosco de enfrente; donde se producía más y más para tener más riqueza que el vecino, pero menos felicidad; donde todos caminábamos sin mirar a nadie, solo a nuestros pies.
Yo ya soy viejo, la vida se me escapó sin darme cuenta. Trabajar y trabajar es lo único que he hecho en mi vida y la he perdido porque no he vivido. ¿He sido feliz? Ahora sé que no. ¿He vivido mejor? Tampoco. Entonces, ¡¿qué he hecho?! Solo consumir y consumir un tiempo que, rememorando un viejo y hermoso cuento, se lo llevaron los “hombres grises” y que no volverá nunca. He tenido mucho y, sin embargo he sido pobre, el más pobre de todos por querer más, por desear más.
Mis ojos continúan cerrados. ¡Necesito salir!, necesito escapar de este azaroso y ceniciento paisaje que ahora tengo delante de mí. Quizá sea una fantasía más de mi consumida y añeja mente. Una quimera agonizante que se me presenta, que es el presente en mi futuro y que en su día fue el futuro en mi presente.
Abro los ojos, por fin. Mi respiración es agitada pero respiro. Está amaneciendo, la claridad comienza a aparecer. Soy feliz porque allí, en el cielo aún azul, el radiante Sol juega al escondite con la Torre Jin Mao.

07 enero 2013

¿Para qué sirve leer? Principales motivos por los que nuestros hijos deberían leer más.




Siempre se ha dicho que todo exceso es malo. De esta afirmación habría que sacar a la lectura por ser una gran excepción. No hay exceso en el hábito de leer, yo diría que todo lo contrario.  

Pero es que si estamos hablando de los más pequeños de la casa me reafirmo aún con más fuerza en dicha excepción. Ellos, nuestros hijos, están empezando ahora a descubrir el mundo, son esponjas absorbiendo información de todo tipo, se están formando en todos los aspectos (emocional, intelectual, psicológico,...) y necesitan del saber de los libros. 

La lectura ayuda a nuestros hijos no solo en el aspecto intelectual sino, como ahora vamos a ver, en muchos otros aspectos muy importantes también para su desarrollo.
  • Favorece y mejora su imaginación 
Una misma historia puede ser imaginada de distintas maneras, cada lector la visualiza a su modo, sin que ninguno de ellos sea mejor o peor que otro, simplemente distinto y único. Al mismo tiempo que usan la imaginación, la desarrollan y la mejoran.
  • Aprenden cosas nuevas
Vivimos en una sociedad cambiante, en la sociedad de las Nuevas Tecnologías (TIC) y si no leemos nos quedamos atrasados. Los libros son una fuente muy valiosa del conocimiento, pero no solo los libros de texto sino también los cuentos, los cómics,... Leyendo, nuestros hijos aprenden vocabulario nuevo, expresiones nuevas, y también aprenden sobre ellos mismos, sobre esa capacidad de imaginar que cada uno tiene.
  • La lectura transmite valores
Todos los padres, madres o tutores del mundo quieren que sus hijos sean educados y que se porten bien. Esto se puede conseguir fomentando la lectura, porque los libros les transmiten valores tan necesarios como la solidaridad, el respeto, la tolerancia, la convivencia pacífica, la igualdad, la libertad de expresión,... Todos esos valores que van a hacer de nuestros hijos cuando crezcan personas dignas y personas de bien.
  • Les ayuda a tomar decisiones
En cualquier cuento o historia que se precie siempre nos encontramos con personajes "buenos" y personajes "malos", cada uno de ellos con su punto de vista, con su personalidad y con sus valores. Nuestros hijos deben conocer todas las posturas y, después, decidir si tomar un camino u otro.
  • Mejora el aspecto intelectual
La lectura y comprensión de un libro fortalele la concentración y la memoria y este aspecto favorece la comprensión e interiorización de las normas ortográficas y gramaticales. Y mejora también el rendimiento escolar, al hilo de lo anterior. Una de las conclusiones a las que se ha llegado con los resultados del último informe PISA es que los niños y niñas que leen más presentan mejores resultados escolares con diferencia.
  • Fortalece su lenguaje
Leer siempre es aprender. Si darse cuenta, nuestros hijos están aprendiendo palabras nuevas y normas de ortografía y gramática. La no comprensión de una palabra empuja al lector a acudir al diccionario para conocer su significado. Nuestros hijos enriquecen un poco más su vocabulario con cada nuevo libro y esto fortalece el lenguaje tanto oral como de forma escrita.
  • Les hace sentirse seguros de mismos
A la hora de hablar o escribir un texto, de mantener una conversación o un debate, se sentiran seguros en la medida en la que estén seguros de lo que dicen y de cómo lo dicen. Nuestro hijo puede saber mucho de dinosaurios, por ejemplo, pero si no sabe expresar adecuadamente ese conocimento difícilmente lo van a entender y eso le llevará al titubeo por no encontrar la palabra adecuada o correcta, a la inseguridad y a la introversión. Leyendo se aprende a hablar, a expresarnos en definitiva.
  • La lectura les ayuda en los exámenes
La lectura les ayuda en los exámenes en la medida en que les facilita la comprensión de un texto, a entender mejor los enunciados de las preguntas de los exámenes. Para contestar una pregunta de cualquier examen hay que leer el enunciado, pero hay que leerlo bien, poniendo atención. Pondré el ejemplo de un problema de matemáticas en el que se pide cuántas docenas de huevos pondrá la gallina "Turuleta" a la semana sabiendo que pone dos al día, la respuesta no es válida si se responde 14 huevos, lo correcto sería decir 1 docena a la semana y 2 huevos. 
  • Les permite conocer y descibrir la cultura
Leyendo, nuestros hijos descubrirán los hechos pasados, tanto los prodigios como los errores, la riqueza cultural de nuestro país y de cualquier país del mundo.
  • Mejora la comunicación entre las personas
Ya hemos visto cómo gracias a la lectura, los más pequeños son capaces de hablar mejor y de escribir mejor, en definitiva, expresarse mejor. Un niño que se expresa bien se comunica mejor con los demás.
  • Los libros son mágicos
Un libro es mágico porque contiene cosas mágicas en su interior: historias imposibles, lugares extraños, inexistentes, desafían las leyes de la física y de la imaginación. Un libro es mágico porque  permite a los lectores volar, viajar, ver, descubrir, tocar, sentir, amar, llorar, reír,..., sin salir de la habitación donde se encuentren leyendo.
  • La lectura les hace pasar un buen rato
La lectura entretiene y divierte a nuestros hijos. Pocas cosas son tan saludables y beneficiosas para ellos y que encima les divierta y les haga pasar un rato tan agradable como la lectura.
  • Les relaja y les ayuda a dormir
El colegio, las clases de apoyo, las actividades extraescolares, las tareas para casa,..., cada vez sometemos a más estrés a nuestros hijos. Una manera de relajarlos  es por medio de la lectura de un libro que les apetezca leer. A la hora de acostarse, sobre todo para aquellos a los que les cueste dormirse, es bueno que lean un ratito o bien que les leamos un cuento o un capítulo de un libro.
  • La lectura nos hace libres   
El saber es la mejor y casi única arma de la libertad. Nuestros hijos son libres para leer lo que les apetezca y su lectura les hace libres para tomar decisiones, para elegir, para comprender, para aprender, para ser ellos mismos,... 
Me gustaría terminar con una frase de Wilian Couper. Este escritor inglés afirmó en una ocasión que quien leía mucho intentaría un día escribir. Eso precisamente me ocurrió a mí hace mucho tiempo, cuando aún me hacía trenzas, entonces me di cuenta que necesitaba seguir leyendo más y más, y comprendí que la lectura debe estar continuamente en mi vida porque el aprendizaje es continuo. Ahora sé que antes de escritora soy lectora y que por mucho que se lea nunca es demasiado o suficiente.