30 noviembre 2013

Confesiones


Confieso que...
 

Creo que este es un buen comienzo en cualquier situación porque lleva implícita la sinceridad, y un post no tenía por qué ser menos.
El título lo he cogido prestado de un capítulo de uno de los libros que me estoy leyendo ahora, 'Los Ángeles de La Torre' de Mayte F. Uceda, una gran compañera literaria que además escribe como los ángeles.
Estaba leyendo y, al pasar página, aparece ante mí ese título de capítulo tan sugerente, 'Confesiones', el cual me ha incitado a escribir este post. Por cierto, me está gustando bastante, voy por el principio de la novela pero os aseguro que la trama promete, me tiene enganchadísima.

Hace bastante tiempo, casi un mes, que no hago una entrada. También aparezco por las RRSS con menos asiduidad que antes, sobre todo en Facebook. Y es que, aunque quisiera, no soy una superwoman, ¡ya me gustaría a mí! En los últimos meses, mi mente y mi alma están metidas de lleno en mi próxima novela, incluso diría que que me tiene subyugada  a su antojo. Ella, la nueva historia que estoy escribiendo, se ha apoderado de mí y ni me dejan dormir los personajes siquiera, campan a sus anchas por la sustancia gris de mi cerebro de día y de noche. Aún no he visto su título, espero que cuando la acabe, para lo que aún falta bastante, lo tenga claro. Solo puedo decir que la trama se desarrolla en varios lugares, mitad en África occidental y mitad en la España insular, que tiene ciertos toques de la historia política de algún país subsahariano y que está basada en trágicos hechos reales.

Otro de los motivos que me tienen bastante ocupada es que a finales del mes de enero participo como ponente en un curso que se va a realizar en la UNÍA (Universidad Internacional de Andalucía) en su sede de Baeza (Jaén). Voy como escritora independiente, y les hablaré a los alumnos de mi experiencia en KDP y de cuáles son las estrategias y cómo he conseguido mantener mis dos novelas (sobre todo 'El secreto de Las Margaritas') tanto tiempo entre las más vendidas de Amazon. El curso se titula 'Escribir en y para internet: narrativa y tecnología en la era de las redes sociales'. Desde aquí me gustaría agradecer a JJ. Merelo, codirector y organizador del curso, el haber confiado en mí para tal menester.

Continúo con mis pequeñas y agradables aportaciones al fomento de la lectura y, de esta manera, el día 16 de diciembre, coincidiendo con el Día de la Lectura en Andalucía, estaré en un acto que se va llevar a cabo en el Colegio Ramón y Cajal de Ogíjares donde leeré un fragmento de un relato que escribí sobre el valor de la lectura, en el que se exalta la importancia de leer, dirigido tanto a padres como a hijos.

Y todo esto mezclado con mi pasión lectora y las responsabilidades personales y para con mi famila, me dejan poco tiempo libre. Pero ya os adelanto que tengo en mente seguir con la serie de post de ayuda a escritores independientes y/o autopublicados que comencé con el post 'Márketing de atracción para escritores independientes'  publicado en el blog.

Gracias por escuchar mis confesiones.
Un abrazo.


Puri Estarli

04 noviembre 2013

Las concertinas de la vergüenza




 Foto: J.B.de Avellaneda

La arena amortigua sus pasos lentos y fatigados y, así, solo retumban en sus propios corazones. Paso a paso, en un tiempo lento, continúan su camino. Su tiempo, ese tiempo del que disponen no tiene formas pretéritas ni futuras. El pasado murió con ellos y el futuro es incierto. Solo disfrutan de un presente que es corto y eterno al mismo tiempo. Apenas los oimos llegar, y si acaso escuchamos algo nos tapamos de inmediato las orejas.  

Cada año, la arena se cubre de miles de sueños que encierran ese futuro incierto, ese "mañana" onírico. Son sueños idénticos donde la vida es el deseo que más se repite. Pero a veces, la arena entierra en sus entrañas esos sueños para siempre. Aunque esto tampoco lo vemos, está tan lejos... Y si llegamos a percibir algo apretamos fuerte los ojos hasta hacernos daño para que no nos escueza. 

Y a cada paso el anterior se borra, como si nunca se hubiese dado, como si un taimado duendecillo los eliminara con su escoba mágica. No, no pueden mirar atrás porque allí ya no hay nada. Cada paso adelante es un éxito. 

Pasos de esperanza. Un paso y otro. Solo quieren llegar y empezar a vivir. No les importa la inmensidad del mar. No les importa desgarrarse vivos entre cuchillas asesinas de las altas vallas. No pueden morir... ya están muertos y, lo peor de todo, olvidados. 

Detrás de las tumbas de mar y de las inhumanas concertinas se van a encontrar a multitud de ciegos, verdaderos invidentes o autolesionados, aunque otros son tan cobardes que simplemente taparán sus ojos con pañuelos de seda; sin embargo, no son los ciegos lo peor del final de su camino sino los que ven y oyen,  esos que los oyen llegar, esos que los miran con desprecio, los que gritan que ellos se lo buscan al venir, los que con sus palabras y gestos no les importa generar guetos al otro lado de las despiadadas vallas, amplios avernos en los que morir de hambre, de sed, de miserias e injusticias. 

Hace muchos años se pusieron concertinas cortantes en la valla de Melilla, de esas que se utilizaban en la segunda guerra mundial y en los campos de concentración; en el 2007 se retiraron parcialmente. Hoy hemos vuelto al pasado y se vuelven a poner. Y mañana... ¿qué instalaremos mañana, francotiradores o mejor fosos con leones para no desentonar con las concertinas?