06 julio 2014

Dos minutos y medio tan solo




Dos minutos y medio tan solo de libertad es lo que le espera a la mente del que, enhiesto y en alerta, espera, al comienzo de la calle Estafeta, la llegada de esa horda humana que, disfrazada de río enfurecido, acelerará una adrenalina ya disparada en su cuerpo.

Apenas ciento cincuenta segundos en los que la emoción, los nervios, el desenfreno, el éxtasis, la agitación y el miedo del que espera para empezar a correr delante de las seis bestias astadas, relegarán a un segundo o tercer plano a la angustia, al desasosiego, al odio, a los recortes,…, a la crisis del país.

Dos minutos y medio tan sólo de libertad es lo que le espera a la mente del que espera la llegada de esos seis morlacos que estimularán todos sus sentidos, sin excepción. Porque la emoción de lo que está a punto de suceder se oye, se siente, se saborea, se huele y se ve.

En sus oídos aún resuena el cántico que poco tiempo antes ha brotado de su boca y de su corazón tres veces seguidas ante la imagen de su santo, de ese santo que aguarda impávido cada año en una hornacina que se viste de rojo para la ocasión.

En su piel cada poro rezuma miedo y placer al mismo tiempo. Sus manos tiemblan, sudan, su cuerpo vibra con cada pensamiento surgido de forma inconsciente, con cada grito, con cada palabra, con cada silencio.

En su boca susurros imperceptibles surtiéndose a sí mismo de ímpetu, suspiros de impaciencia y palabras sin sentido que arrancan de su mente decisiones ya tomadas.
En su nariz efluvios de corazones desbocados, matices de vid, fiesta sin fin y hedor a animal aterrorizado.

En sus pupilas, abiertas de par en par, se reflejan miles de cuerpos blancos con fajines rojos a la cintura, pañuelos del mismo color al cuello y angostas calles estrechadas más si cabe por un vallado que huele a miedo pero también a calma y a esperanza. Delante de sus ojos un corto trayecto, a penas unos metros, Estafeta, Telefónica y por fin esa plaza en la que todo acabará y su cuerpo se detendrá y se relajará para volver a engarrotarse al volver a la realidad escondida durante dos minutos y medio.

El zumbido del esperado primer cohete delator de que todo va empezar se escucha no muy lejos: dos minutos y medio de libertad tan sólo para la mente del que espera están a punto de comenzar.
Purificación Estarli

10 comentarios:

  1. Realmente precioso esto que nos compartes Puri, que "nitidez" a la hora de escribir y que bonito se ve bajo tus ojos. Lindo de verdad. Saludos.

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    1. Gracias, Julio. Me alegro que te haya gustado.
      Un abrazo.

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  2. No estuve nunca en los encierros, pero lo que has escrito seguro que refleja bien lo que es esa carrera delante de los toros. Me gusta.

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    1. Yo tampoco he corrido delante de los toros, pero he estado allí y he visto lo que sienten los mozos antes de correr.
      Me alegro que te haya gustado, Manuel.

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  3. Muy bellas palabras Puri...!, la ilusión de estas personas De correr detrás de estos animales como tu dices les sirva para olvidar tantos problemas cotidianos y situaciones difíciles vividas día a día aunque sea sólo por unos instantes además de valientes..!

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    1. Hay actividades con las que consigues evadirte de la realidad mientras las practicas. Cada uno elige la suya, leer, escribir, pintar, escuchar música..., te sacan del exterior y te empujan hacia tu interior.
      Muchas gracias, Elena, por entrar y comentar.
      Un beso.

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  4. Fuerza y brillantez al servicio de la idea. Magnífico.

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  5. La pena es no poder visualizar también el otro punto de vista (el del toro, que según tú, es una bestia); qué sentirán estos animales (inocentes) a tanta expectación sin saber por qué tienen que huir despavoridos de tanta "bestia humana" sin saber qué les espera, y que no sé si eso tiene mucho de "santo"... Seguro que esos "dos minutos y medio" les parecerán un infierno... No creo que se diviertan mucho, ni que hayan nacido para esto... En fin, muy buen artículo, que desde el prisma del que va a divertirse entre sangre y gritos, seguro que le quitará todo el "estrés". Está muy bien escrito, que una cosa no quita la otra. Personalmente, no veo necesario hacer sufrir a un animal para pasarlo bien y reír, y me parece una fiesta fea; pero ya sabemos que los hombres, dan muestras de sus bárbaras costumbres a diario...
    Me hubiera gustado que lo hubieras contado como un cuento, que esta costumbre sólo fuera un cuento, pero es otra realidad cruel innecesaria. (Es mi opinión, por supuesto).

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    1. Te doy toda la razón, DMClarisa. Nada puede justificar el maltrato animal y la diversión aún menos. Yo estoy, por supuesto, contra el maltrato animal, pero los escritores la mayoría de las veces tenemos que narrar las impresiones y los sentimientos de otros, no nos podemos quedar en lo que pensamos nosotros solamente porque sí no nos quedaríamos escasos de historias. Entiendo perfectamente tu posición y te doy las gracias por entrar en el blog y darme tu opinión.
      Un saludo.

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