07 noviembre 2014

El payaso triste



¡Qué extraño mal me persigue!
¡Queé enorme vacío me llena el alma!
Terrible sensación de libertad prisionera en los pensamientos agónicos. 
Quiero volver a ser el inquieto domador de letras rebeldes 
que dibujaba a diario su historia en una página en blanco, 
o aquel prestidigitador que creía a ciegas en su magia en blanco y negro, 
o ese seguro y sereno funámbulo, de nervios de acero, 
que se paseaba libre por la cuerda floja bajo la atenta mirada de cientos de espectadores entusiasmados.
Ahora... ahora ya no recuerdo nada de ellos, no los siento como parte de un todo que una vez, no hace mucho, fue todo mi ser.
Ahora... ahora ya solo soy ese triste payaso que cuando acaba la función se le desdibuja sin querer la sonrisa de su rostro. 

Purificación Estarli

1 comentario:

  1. Es bello pero muy triste. Hay que superar nuestras tristezas y vivir sacando todo lo bueno de las personas y cosas que nos rodean. Un abrazo amiga!

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