16 noviembre 2014

Literatura y tradición oral: Amadou Hampaté Bâ


 <<En África, cuando un anciano muere, una biblioteca arde...>>

La tradición oral es el saber popular, lo que se transmite de generación en generación a través de la palabra hablada. ¡Qué importancia tiene la tradición oral de una zona, un pueblo, un país, una región...! La literatura se ha servido de ella para plasmar mediante la palabra escrita todo ese conocimiento de antaño en forma de cuentos, leyendas, fábulas... ¿Y qué continente es rico por excelencia en tradición oral? África, no podía ser otro. El continente africano es un crisol de culturas, costumbres, etnias, religiones. En cada casa, en cada pueblo, en cada plaza, en cada mercado había --y aún sigue habiendo-- alguien contando un relato rodeado de oyentes ávidos de conocimento oral, de tradición oral, de esas historias de vida, reales o inventadas, que caracteriza a un pueblo. En áfrica hay miles de etnias, cada una con una historia, con su tradición oral. 

Hablar de tradición oral es hablar de Amadou Hampaté Bâ, un escritor maliense, muy conocido y admirado en su país, que nació en 1900 en Bandiagara (Malí) y murió en 1991 en Abidján (Costa de Marfil). Amadou, concienste de la importancia de la tradición oral para la transmisión del conocimento, se dedicó durante bastantes años de su vida a la recuperación, recopilación y transmisión de la cultura africana: una búsqueda etnológica incansable de las tradiciones orales de África. 
Amadou Hampaté Bâ escribió varias obras sobre tradición oral, entre las que destaca los "Cuentos de los sabios de África". Sus escritos están plagados de frases con una sabiduría popular excelente y que acaban en moralejas que hacen reflexionar.


<<Yo soy un diplomado de la gran universidad de la palabra, enseñada bajo la sombra de los baobabs>>

"Cuentos de los sabios de África", es un libro que recomiendo por diferente, no se trata de un libro convencional, es un libro que enseña en valores y que tiene, además, la capacidad de entretener. Imprescindible. Yo lo conocí a través de "Donde mueren los ríos" de Antonio Lozano, en el que se hace referencia a él --y sobre todo al autor-- en varias ocasiones.  

<<Solo hay una cumbre en lo alto de la montaña, pero los caminos para llegar a ella pueden ser diversos>>

Con "Cuentos de los sabios de África" redescubriras esas pequeñas cosas de la vida que creías olvidadas por culpa de la rutina, y al que acudirás en más de una ocasión porque no se trata de un libro que se lea una vez y se guarde en la estantería, cada relato tiene un momento y una enseñanza.

Os dejo uno de esos relatos, se trata de un pequeño cuento peul: 

"La mentira convertida en verdad"

Un día, una hiena que fisgoneaba, según su costumbre, alrededor de un poblado, encontró un cabrito muerto cerca de un bosquecillo. Se puso muy contenta y pensó:
--¡Vaya que suerte! ¡Menudo festín me espera! No lo compartiré con nadie, me lo zamparé entero. Tengo que darme prisa antes de que alguien me vea y me pida o robe una parte.
Así pues la hiena se precipitó sobre el cabrito muerto, lo cogió y lo arrastró hacia el interior de un bosquecillo para poder darse tranquilamente un festín.
La hiena se disponía a comer, cuando percibió entre las ramas a una manada de hienas que se dirigía hacia el lugar donde se encontraba.
Por miedo a tener que compartir el almuerzo, escondió el cabrito, salió del bosque y se puso al borde del camino.
Allí, la hiena se puso a estirarse, a eructar y a bostezar ruidosamente:
--¡ Bwaah! ¡Bwaah! ¡Bwaah!
Sus congéneres extrañadas de tanta gesticulación se detuvieron y le preguntaron:
--¿Hermana hiena qué te ocurre?
--¡Nada malo! Simplemente me he dado un gran banquete y vuelvo tranquilamente a mi casa para echarme un sueño.
Resulta que en el pueblo ha muerto todo el ganado y el basurero está lleno de cadáveres. Allí encontraréis todo lo que necesitáis para saciar el hambre. ¡Id corriendo!
Al oír esta buena noticia, la manada arrancó a correr. Las hienas corrían tan deprisa que dejaba tras si una gran polvareda. Al ver la gran nube de polvo, la hiena pensó:
--Mi mentira ha debido de convertirse en verdad, pues nunca una mentira podría levantar tal polvareda. ¡Corramos rápido! ¡Corramos rápido!
Y dejando allí abandonado al cabrito, la hiena echó también a correr hacia el pueblo.

Moraleja: Tal es la fuerza de la mentira que de tanto repetirla, un buen día también el mentiroso acaba por creerla.

Espero que os haya gustado este post.
¡Hasta pronto!

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