09 marzo 2015

El banco azul




Él esperaba sentado en un banco pintado de azul del paseo marítimo a que ocurriera algo que lo sacara de la rutina que lo llevaba a rastras por la vida desde hacía mucho tiempo. Tanto, que ya ni se acordaba cuándo empezó todo. 

Su mirada, una mezcla aberrante de tristeza y aparente indolencia, se paseaba entre los rostros de la gente que caminaba por el paseo marítimo ajena a su soledad.
 

Cientos de personas a su alrededor y ninguna compañía que abrigara su existencia: ningún amigo, ni siquiera un conocido, ninguna dama a quien ofrecer tanto amor acumulado.
 

Igual que ayer, igual que todos los días, esa tarde estaba predestinada a acabar de la misma manera: con el mar apoderándose de un sol cansado ya y que se dejaba hundir por aquella hermosa y lejana línea del horizonte.
 

Al otro lado del paseo marítimo, detrás de aquellas personas que él se afanaba en observar, ella esperaba, sentada en otro banco pintado de azul del mismo paseo marítimo, a que él la mirase.
 
Quién sabe, quizá solo sea necesario mirar y detenerse en el lugar correcto para terminar con la espera infinita.


Purificación Estarli
        

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Tu opinión cuenta. Déjame un comentario.