10 julio 2015

Mensaje en la botella

(Fuente de imagen: google)

Qué equivocado estaba al pensar que el silencio de la noche sería mi aliado en esta guerra sin tregua.

¡No! ¡No existe ese silencio! Dime, noche, ¿dónde guardas el vacío de las palabras, la quietud de las voces que me atormentan?

No quiero seguir escuchando todo eso que sale de mi cabeza a empujones. Las propias paredes rezuman frescos y vivídos los gritos de ayer como agua en un manantial. 

Hasta la luna es hoy mi enemiga: sus níveos rayos de luz me han arrojado un mensaje en una botella, se han colado sigilosos por la ventana y se empeñan en mostrarme ese cuerpo que duerme a mi lado. Apenas quiero mirarlo, de soslayo lo percibo, porque sé que me derrumbaré nuevamente y una nueva batalla perderé. Una más, la última quizá.

Y yo me empeño en no entenderlo, pero está bien claro: la guerra ya la perdí hace tiempo.

Me levanto y comienzo a caminar derrotado hacia la ventana. Antes de cerrar los postigos, vuelvo la cabeza y me atrevo a mirarla por última vez. Su blanca piel, sendero de caricias en un tiempo pasado para mí, lienzo por descubrir en un tiempo presente para otro.

Cierro la ventana despacio, la oscuridad se va apoderando poco a poco de la habitación. La luna ya no volverá a lanzarme ni un mensaje más en la botella.

Purificación Estarli

3 comentarios:

  1. Leo, percibo, siento y hago mío el sufrimiento de esa angustia enquistada, por un querer que ta no lo será más.. Precioso relato.

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    1. Me alegro que te haya gustado el relato y te haya tocado un poquito adentro.
      Gracias por entrar, leer y comentar.
      Un beso, Gloria.

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  2. Leo, percibo, siento y hago mío el sufrimiento de esa angustia enquistada, por un querer que ta no lo será más.. Precioso relato.

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