20 abril 2015

Granada: mucho más que la Alhambra


El sábado pasado (18 de abril) se celebró el Día Internacional de los Monumentos y Sitios, y Granada se viene sumando a esta celebración con la iniciativa "Dobla de Oro" que pretende concienciar de la importancia de la conservación del Patrimonio Cultural mediante una serie de visitas a monumentos Hispanomusulmanes, además de la Alhambra, declarados por la UNESCO Patrimonio Mundial.

 

La "Dobla de Oro" es un itinerario que aúna la Alhambra, situada en el monte de la Sabika, con el emblemático barrio del Albayzín, y está promovido por el Patronato de la Alhambra y el Generalife.  Ambas zonas no pueden quedar ailadas la una de la otra, están unidas históricamente y desde un punto de vista estético y visual: desde la Alhambra podemos observar el Albayzín en toda su grandeza, un barrio salpicado de casas encaladas y calles empinadas, mientras que desde el barrio nuestros ojos se perderán en los colores rojizos del palacio nazarí y en el verdor de la vegetación que lo rodea.

Mi interés en este post es que conozcáis esta iniciativa, el Itinerario "Dobla de Oro", y hacer ver que Granada es mucho más que la Alhambra, como bien nos muestra mi amigo y paisano, Julio Amigo Quesada, en su estupendo blog con sus "Rincones de Granada".

En mi caso no voy a entrar en connotaciones arquitectónicas, solo haré referencia a algunos detalles históricos, a modo de curiosidades, de los monumentos que se visitan en dicho itinerario y que son los siguientes:

--Palacio de Dar-al-Horra.
--Casa del Chapiz.
--Casa morisca Horno de Oro.
--Casa de Zafra.
--El Bañuelo.
--Corral del Carbón.


La visita comienza en Plaza Nueva. Allí tomamos un gracioso trenecito que nos conduce hasta el barrio del Albayzín a través de calles tan emblemáticas como son la Carrera del Darro, en la que llevaremos a la derecha el río Darro con sus históricos puentes; el Paseo de los Tristes, conocido así porque era el paso de las comitivas fúnefres con sus típicas plañideras, y desde el que podemos contemplar la Alhambra a la derecha; y la Cuesta del Chapiz que nos conduce tanto al Sacromonte (otro barrio de gran interés histórico de Granada) como al Albayzín.





Palacio de Dar-al-Horra

Nuestra primera parada es el Palcio de Dar-al-Horra. Situado en lo que fuera la Alcazaba Vieja (La Alcazaba Nueva fue la Alhambra), se construyó en el siglo XV sobre un palacio zirí del siglo XI. Sirvió de vivienda a Aixa, reina y madre de Boabdil (último rey de la dinastía nazarí y último rey moro de Granada). Aixa (Aïsha al-Hurra) se recluyó allí por celos tras el enamoramiento del rey Muley Hacen de una esclava cristiana llamada Isabel de Solís (Zoraida). Posteriormente, después de la conquista de Granada por los Reyes Católicos, el palacio quedó dentro del monasterio de Santa Isabel la Real hasta que a finales del siglo XX quedó en manos del Estado. 



Como todos los palacios nazaríes, se estructura en un amplio patio central en el que destaca una alberca típica del arte morisco (el agua tenía mucha presencia e importancia). El patio es porticado, con arcos, a través de los cuales se accede a las distintas estancias. El Palacio de Dar-al-Horra presenta dos pisos y un torreón. Está enclavado en pleno barrio del Albayzín, accediendo a él por el callejón de la Monjas. En su patio central se realizan espectáculos de musica y danza como el que tuvimos ocasión de disfrutar durante la vista.

 Casa del Chapiz

Salimos del Palacio de Dar-al-Horra y, pasando por varias calles del barrio donde pudimos ver cármenes típicos y algunos aljibes ya en deshuso, tomamos la Cuesta del Chapiz hacia abajo hasta llegar a la esquina con el Camino del Sacromonte, donde hacemos la segunda parada: la Casa del Chapiz. 


En realidad no es una vivienda sino dos, dos casas moriscas datadas del siglo XVI, una más grande que perteneció a Lorenzo el Chapiz (de ahí su nombre), y otra más humilde que perteneció a su cuñado (marido de su hermana), Hernán López el Ferí. Las casas pasaron por muchas manos y se fueron deteriorando mucho. Al pasar a manos del estado, a principios del siglo XX, se empezó a restaurar, siendo el último restaurador el conocido Arquitecto-Conservador de la Alhmabra, Leopoldo Torres Balbás. Hoy en día alberga la sede de la Escuela de Estudios Arabes. Su estructura en la típica de las casas hispanomusulmanas, con sus patios y albercas, alrededor de los cuales se abren las estancias.


 Casa Morisca Horno de Oro

Dejamos atrás la Casa del Chapiz y tomamos la calle San Juan de los Reyes (perpendicular a la Cuesta del Chapiz) hasta alcanzar la calle Horno de Oro, de suave pendiente y de vistas inmejorables en su comienzo. En esta calle se ubica la Casa morisca Horno de Oro, nuestra tercera parada del Itinerario "Dobla de Oro". 



Se trata de una casa morisca típica de arquitectura andalusí, con muro ciego para preservar la intimidad en su interior (como era costumbre en la cultura musulmana), con su patio rectangular porticado y con dos pisos. Esta casa conjuga y aúna a la perfección elementos islámicos con otros castellanos, debido al paso de la propiedad de una manos a otras. Está muy bien conservada en la actualidad. Su uso es de solo vistita, aunque nos dijeron que algunas veces se han hecho exposiciones de pintura.

Casa de Zafra

A pocos metros de la Casa Horno de Oro encontramos otro ejemplo de casa morisca, se trata de la Casa de Zafra, cuarta parada. Actualmente, la Casa de Zafra es una casa-museo, con pinturas murales originales de la época. Hoy en día se usa como Centro de Interpretación del Albayzín. Tiene dos pisos, el superior destaca por sus espectaculares vistas de toda la Alhambra. 



La Casa de Zafra se construyó a finales del siglo XIV, siendo sus primeros propietarios, durante la época nazarí, desconocidos, no se sabe nada de ellos. En el siglo XVI pasó a formar parte del Convento de dominicas de Santa Catalina de Siena (más conocido por Convento de Zafra), debido a que el que fuera Secretario de los Reyes Católicos, Hernando de Zafra, cedió este y otros edificios colindantes al convento.

 El Bañuelo

Cerca de allí está nuestra quinta y penúltima parada, El Bañuelo. Se trata de un Hamman o baño árabe originario del siglo XI (época zirí), situado en plena Carrera del Darro, frente al histórico Puente del Cadí, del que solo se conserva uno de sus dos estribos, siendo en realidad la antigua Puerta de los Tableros, límite oriental de la ciudad durante la época zirí, que cerraba mediante compuertas el río Darro. 


El Bañuelo constaba de tres salas, la fría, la templada y la caliente y de un vestidor en la entrada. La caldera de los baños se situaba junto a la sala caliente. Lo que más llama la atención son las bóvedas horadadas con lucernas estrelladas (con el símbolo árabe) que permitían la perfecta ventilación del baño y la iluminacón. Estos baños ya no se usan, dejaron de utilizarse durante el reinado de Felipe III, incluso han sido labaderos públicos. Los baños árabes de El Bañuelo dan testimonio del rico pasado de Granada y, por tanto, se trata de vista imprescindible.

Corral del Carbón

Por último, salimos de El Bañuelo y, paseando por la Carrera del Darro y atravesando Plaza Nueva, llegamos hasta el Corral del Carbón, antigua fonda para comerciantes, junto al zoco, donde éstos disponían de depósitos para sus productos y cuadras para los animales.  Se trataba, por tanto, de una alhóndiga andalusí del siglo XIV, construida durante el reinado de Yusuf I. Más tarde, los cristianos lo adaptaron para representaciones teatrales. La fachada del Corral del Carbón es monumental, presenta un gran arco de herradura apuntado, una maravilla para todo el que pasa junto a ella. 



 

Para mí es lo mejor de todo el Corral del Carbón, porque su interior  es bastante simple.  Hoy en día alberga una oficina de información turística, la oficina de la Orquesta Ciudad de Granada y la interesante librería del Legado Andalusí, y en su patio se realizan conciertos y actuaciones, especialmente en verano.


Y para finalizar la jornada turística y cultural, os recomiendo caminar hasta el barrio del Realejo y tomaros unas cervecitas y unas riquísimas croquetas (que todo no va a ser alimentar el alma y la cultura) en los diferentes bares y restaurantes que enmarcan el Campo del Príncipe.



Espero que os haya gustado este recorrido por algunos de los monumentos más emblematicos de Granada.
 Purificación Estarli