25 marzo 2015

Vergüenza ajena




Anoche cerré el twitter indignada y, por qué no decirlo, también un poco avergonzada por ser tuitera, por formar parte de una red social en la que hay personas respetuosas pero también insensatos que son capaces de obviar la tragedia y convertir el dolor en mofa y vehículo de insultos xenófobos.

Anoche leí demasiadas barbaridades que, por supuesto, no voy a repetir. No entiendo cómo alguien pueda ser tan insensible ante un hecho así y aprovechar el tirón para reírse del dolor ajeno, para expresar sus sentimientos de odio e intolerancia hacia los catalanes. Vergüenza ajena me da.

Anoche cerré el twitter indignada y avergonzada por ser tuitera pero también por ser humana. ¿Dónde hemos dejado los seres humanos el respeto hacia los demás? ¿En qué momento la condición humana ha dejado la empatía a un lado? Estas personas que se atreven a escribir ciertas atrocidades en una red social que, entre otras cosas, está para informar y ser informado, no pueden ser humanas. Para mí no lo son, no lo pueden ser.

A estos insensatos sí que se les debería de bloquear las cuentas para siempre, por inhumanos, por insensibles ante el dolor de cientos de familias que han perdido a sus seres queridos de una manera tan brutal. Creo que hay que considerar sus opiniones como lo que son, completos disparates lanzados por inhumanos (por no decir una barbaridad) que lo único que quieren es llamar la atención.

Creo que no hay que darle más bombo ni más publicidad a estas opiniones, es la manera mejor de castigar a los que las han vertido tan alegremente.

Por mi parte, vaya mi más sentido pésame y solidaridad a las familias de todas las víctimas.


Purificación Estarli

19 marzo 2015

El derecho al voto

(fuente de imagen: Google)



El domingo 22 de marzo hay elecciones a la Junta de Andalucía. El descontento de los andaluces es generalizado. No hay que ser muy avispado para darse cuenta, solo hace falta darse una vuelta por cualquier calle, cafetería, facultad…, y escuchar los temas de conversación de la gente, del pueblo que es el que importa.


Mucha gente vamos a optar por la abstención. Nuestro voto no va a ir a parar a ningún partido político, sencillamente porque para mí (y entiendo que también para muchos más andaluces) son todos iguales y cojean de la misma pierna, infectada y podrida hasta el tuétano por esa lacra que es la corrupción.


Los de izquierdas amenazan con que la derecha va seguir con sus políticas austeras, de recorte en recorte, y nos va dejar más tiesos que una mojama. Los de derechas, por su parte, amenazan con que los de izquierdas nos van a sumir de nuevo en la ruina y que la culpa de que estemos en crisis no es otra que la herencia política de tiempos de ZP.


En cada mitin, en cada debate, lo único que se oyen son amenazas y reproches; así se ha pasado todo el periodo electoral la clase política de este país, en general, y de Andalucía, en particular, en lugar de acordar soluciones a los problemas que afectan a nuestra Comunidad (que son demasiados). Y el pueblo mientras, estoico, escuchando escándalo tras escándalo y observando la farsa política de estos días.


Ahora tienen una nueva amenaza: Podemos, un partido político (más de lo mismo o peor) que han convertido con éxito en un monstruo de película del que hay que alejarse, al que hay que eliminar a como dé lugar.


Ni los de derechas, ni los de izquierdas, ni los de centro, ni Podemos..., en mi humilde opinión ninguno es válido para dirigir y gobernar una Comunidad sumida en la corrupción de los políticos y el desempleo y el desánimo generalizado de una población hastiada.


Quizá la culpa no la tenga nadie, quizá esos dos "defectillos": manos largas para llevárselos doblados y descaro desvergonzado para seguir acusando al rival de lo mismo que ellos hacen sin miramientos, sea una condición intrínseca al ser humano, ¿o tendría que afinar más y decir al “ser político"?


Quizá la solución esté, entonces, en:

     ¿Modificar la condición humana? Complicado, ¿no?

     ¿Cambiar de partido político? Ya se ha hecho y, ¿ha servido de algo?

     ¿Cambiar el sistema de raíz? Miedo me da.


Ninguna solución se me antoja válida; además, de existir alguna, no soy yo quien tiene que encontrarla.


Y luego ocurrirá lo de siempre: se unirán los unos con los otros (uniones muchas veces aberrantes por las diferencias en ideología política) y lo que ha votado el pueblo quedará muerto y enterrado.


En España el sufragio es un derecho fundamental por el cual "elegimos" democráticamente a nuestros representantes y mucha gente va a elegir hacerlo por medio de un voto nulo, una especie de abstención activa pero sin que repercuta en el escrutinio final. En España el método de contabilización electoral está basado en el sistema D'Hondt que, entre otras cosas, establece que el voto en blanco se suma al número total de votos del escrutinio, a partir del cual se calculan los porcentajes de representación. Un voto nulo, por el contrario, significará que estamos en desacuerdo con todas las candidaturas y lograremos ejercer nuestro derecho al voto sin beneficiar ni perjudicar a ninguna.


No, mucha gente no a votar a ningún partido político pero lo que nunca podemos dejar de hacer será opinar y expresar nuestro descontento, eso es lo que estoy haciendo yo ahora mismo y eso haré ante las urnas, aun a sabiendas que no lo leerá ningún político, ya sabemos que están demasiado entretenidos buscando algún nuevo argumento con el que arremeter contra sus rivales e inventando promesas que luego no cumplirán.

Purificación Estarli

09 marzo 2015

El banco azul




Él esperaba sentado en un banco pintado de azul del paseo marítimo a que ocurriera algo que lo sacara de la rutina que lo llevaba a rastras por la vida desde hacía mucho tiempo. Tanto, que ya ni se acordaba cuándo empezó todo. 

Su mirada, una mezcla aberrante de tristeza y aparente indolencia, se paseaba entre los rostros de la gente que caminaba por el paseo marítimo ajena a su soledad.
 

Cientos de personas a su alrededor y ninguna compañía que abrigara su existencia: ningún amigo, ni siquiera un conocido, ninguna dama a quien ofrecer tanto amor acumulado.
 

Igual que ayer, igual que todos los días, esa tarde estaba predestinada a acabar de la misma manera: con el mar apoderándose de un sol cansado ya y que se dejaba hundir por aquella hermosa y lejana línea del horizonte.
 

Al otro lado del paseo marítimo, detrás de aquellas personas que él se afanaba en observar, ella esperaba, sentada en otro banco pintado de azul del mismo paseo marítimo, a que él la mirase.
 
Quién sabe, quizá solo sea necesario mirar y detenerse en el lugar correcto para terminar con la espera infinita.


Purificación Estarli